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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




jueves, 24 de diciembre de 2009

Más libros para regalar en Navidad, Reyes o cuando bien apetezca (II)



Uno se estaría horas yendo de librerías, buscando ese título inesperado o esa edición primorosa. Libros para uno y libros para los demás. Libros para todos. Hurgando por los estantes, preguntando al librero, ensuciándote las manos del inevitable polvo bibliófilo. Paseos cortos por los pasillos. No te das por satisfecho. Y hojeas la edición de la Poesía completa de José Hierro que ha editado Visor en buena hora. Y la pides para Reyes, aunque tengas muy leídos todos sus libros (o precisamente por eso). Pero te hace ilusión tener también este, reunido todo su verso. Y ves los últimos volúmenes -el IV y el V- editados de la Obra Completa de Miguel Delibes por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Unos volúmenes que me permitirán volver sobre uno de los novelistas españoles que más quiero y admiro. Por sencillo, por esa prosa tan tersa y natural, por esas tramas donde reconoces en los personajes detalles de gente que conoces o has conocido. Lejos de la retórica inflada y emperifollada de otros. Y un poco más allá veo otro tanto que se apunta Cátedra en su Biblioteca Aúrea. Que no paran. Nada menos que las Obras completas de Fígaro o Larra. Edición primorosa, limpia de obras dudosas y con el añadido de otras apenas conocidas, e incluso artículos inéditos. Larra es uno de nuestros escritores de mayor frescura y personalidad. Larra tiene más hondura y belleza que una docena de Rimbaud. Es lástima que se lea tan poco, que parezca que sea sólo un escritor que es lectura obligatoria en algún curso de la universidad, y poco más. Sus artículos periodísticos desgranan nuestra propia actualidad e identidad. Es uno de los grandes prosistas españoles. Y lo bueno que tiene es que al ser tan poco leído es una continua sorpresa la que asalta al lector, una soberana delicia (pertenece a ese género de escritores "escondidos", como Menéndez Pelayo o Alfonso Reyes o Gabriel Miró o Juan Valera -en su correspondencia- o Azorín o... Miguel d'Ors). Y la Biblioteca Nacional ha organizado una exposición en los 200 años de su nacimiento: “Larra, Fígaro de vuelta”, al frente de la cual está el profesor Leonardo Romero Tobar. Dejemos un poco de lado a los escritores suecos y valoremos lo nuestro, la literatura española. Y la de Mariano José de Larra tiene, además, su intriga amorosa, su desamor y su suspense. Y se lee como el agua: con claridad.

Más. Acabo de leer hace un par de días El barco de la muerte, de William Clark Rusell (Valdemar). Si hay quien le interesan las epopeyas marineras y además gusta de espectros -que no sean políticos-, y sentir de cerca la emoción del espanto y del abismo, este libro es adecuado para él. El mito del “Holandés errante” redivivo. Ese bajel que surca los mares, tripulado por “cadáveres vivientes”, y su capitán Vanderdecken. Y el protagonista, joven marinero, que acaba en dicho terrorífico barco tras ser abandonado por sus compañeros de travesía, y que allí encuentra como contraste el amor de Imogene. La tempestad los une y las ganas de huir de allí. Y cita a Marlowe: “¿Quién que se haya enamorado no lo ha hecho a primera vista?”. Una aventura espeluznante. “Sí, era un barco con el que soñar si el alma pudiera escabullirse del espanto que la idea de la maldición y la apariencia de sus hombres inspiraban”. Valdemar no defrauda en ninguno de sus libros. Les aconsejo, para que caigan más en la cuenta, que lean una selección de los mejores relatos de misterio y crimen aparecidos en dicha editorial. Esta antología es un tesoro. Su título: La sombra del asesino.

Hay ocasiones en que la vida te deja como a un náufrago en la orilla del salón. Y buscas orientación y calma y un poco de sensatez. Escuchas el lejano fragor de esas otras olas -galerna debe ser- que surcan la calle. Pocas son las fuerzas, y el ánimo flojea, y sientes que necesitas descansar. Y volver a creer en esos asuntos que tanto te fascinan: el amor, la belleza… Dejar la mirada distraída en algún reflejo o libro de arte. Esos libros de gran formato que recogen tu cansancio en el aroma de sus páginas. Pinturas, esculturas, bibliotecas, atlas, decoración, arquitectura… Y tomas de la mesa Arte (guía visual para entender el arte), de Andrew Graham-Dixon (Electa). ¡Qué deleite repasar la historia del arte, en sus principales esculturas y pinturas! Fijarte en los detalles de los ojos, de las casas, de la piel desnuda… Fijarte, contemplar su imagen, su forma y color. Arte: la historia del hombre en toda su excelencia. Arte: trascendencia, alma, conciencia de ser algo más que tiempo. Obras claves: el genio humano, la armonía del gesto y del paisaje. Perspectiva y aprendizaje. Lenguaje que pinta y que esculpe lo invisible de lo visible. Análisis del arte, imaginario universal, anhelo, descanso en la felicidad que nos regala la belleza. Y pasas las manos por esas láminas que reproducen, para nuestra mirada, otras muchas miradas. Vivir es saber ver. ¡Qué hermosura de libro! Arte, civilización… La sensibilidad del artista. Y el alma del que ve.




(Continuará)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No he leído nunca nada de Larra, y creo que soy un buen lector. ¿Tan torpe soy? Posiblemente escoja mal y me deje llevar por los primeros que me veo o por la publicidad. Bueno, Larra. Lo miraré.

Un lector incompleto.

Anónimo dijo...

Soy estudiante de Bellas Artes, y dentro de mis posibilidades compro los mejores libros de Arte. Este del que usted habla me ha parecido muy hermoso.

Feliz Navidad de su atenta lectora María Luisa.

Anónimo dijo...

El blog es una maravilla. Le felicito.

MªL. otra vez.

Anónimo dijo...

No suelo comprar muchos libros, y leo más bien poco. Pero envidio a los que tanto disfrutan con ello. Aprecio lo que escribe. Que pase una feliz nochebuena y navidad.
Celia.

Anónimo dijo...

Me he fijado que nombras mucho a Miguel Dors. ¿Es tan bueno?