
Palabras desperdigadas por los periódicos, terrazas, tertulias, estanterías, prolegómenos, búcaros, playas, canciones, silencios, nieblas, iglesias, burocracias, mentiras, labios, evangelios, familias, caricias, oraciones, recuerdos, madrugadas. Palabras cotillas, eruditas, morosas, naturistas, necias, autodidactas, extraviadas, internautas, tímidas, místicas, envidiosas, ingenuas, políglotas, inspiradas, rutinarias, hartas. Palabras que se saben de pe a pa el corazón humano o aquellas otras que se dislocan la sintaxis en pleno desamparo (o en un congreso sobre la omnisciencia progresista). Palabras que sólo hablan de noche o en sueños o en el baño o en el sexo o en la intimidad de un coche. Palabras más falsas que Judas. Palabras que se quedan mudas en un acceso de melancolía, aunque depende, porque las hay que brillan por su incontinencia (hago examen de conciencia). Palabras que son la comidilla de la fonética política y se exhiben en las rebajas de la demagogia. Palabras clave para descifrar el misterio de la hermenéutica de ultratumba. Palabras imprevistas, desorientadas en la inmensidad del océano o de la crisis económica. Palabras que tienen el aroma y el alma de las flores, por ejemplo begonia, camelia, ana, clavelina. Y la flor de todas las palabras, la palabra de todas las flores: María. Palabras en la punta de la lengua. Palabras que no saben lo que dicen (perdónalas Dios mío, son calculadoras). Palabras de la experiencia del dolor, de la agonía y de la muerte, ay ésas que se desangran en las guerras o en los asesinatos terroristas. Consideremos la resurrección del Verbo: soy Yo. Sólo Él tiene palabras de vida eterna. Palabras que me acompañan por la calle o en el taxi o en misa o en la agenda o en el cine. Palabras esdrújulas bellísimas como relámpago, pómulo, líquido, fábula, metáfora, música, espíritu, romántico, incólume, católico. Palabras como pestañas femeninas, que parpadean su encanto y la posibilidad de ver más de cerca la belleza. Palabras, todas ellas, entre las que está el poema que buscas.