Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
sábado 31 de octubre de 2009
Enamorarse de Dios
Publicado por
Guillermo Urbizu
7 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
viernes 30 de octubre de 2009
En una librería
Quería descansar de mi mismo.
Y de la monotonía
de los días que había dejado atrás,
durante la semana.
Entré en una librería
y el silencio
me dio la bienvenida.
Allí el alma estaba ordenada
por palabras, por su melodía.
Entré en una librería.
Entré en el misterio
de la vida, que hojeaba
en novelas, ensayos y poesía.
Entré en una librería. Cansado
de tantas voces que no dicen nada.
¡Qué feliz fui mientras leía
los títulos y las contraportadas!
Entré en una librería.
¡Cuántos libros, cuántas vidas!
Lírica, historia, filosofía, drama…
Los sueños de los hombres y sus almas.
Entré solo en una librería.
Y salí acompañado de Wislawa Szymborska.
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
jueves 29 de octubre de 2009
“Escolios a un texto implícito”, de Nicolás Gómez Dávila
Estoy viendo las caras de pasmo. ¿Pero qué está diciendo este hombre? Pues lo que han leído. Una obra maestra. Genial. Ahí está el libro, en la editorial Atalanta; y su director, Jacobo Siruela, una vez más demuestra su buen olfato como editor. En definitiva, como el profundo y avispado lector que él es. La ocasión lo merece. La sobria portada, el papel biblia, el número de páginas (1407) y el tipo de género literario (aforismos) puede que nos haga creer que este libro es para otros, que sea aburrido. Y nada más lejos. Este libro, que por primera vez reúne en un solo volumen todos los “escolios”, es adictivo cien por cien. Es un clásico del siglo XX.
Se podría haber titulado “Notas de un lector compulsivo”. Pero no, es algo más que eso. Es la columna vertebral de un pensamiento y de una pasión. Pasión por la inteligencia, sobre cualquier otra cosa. Por la devoción espiritual que el hombre y la vida le procura. Esta es una de esas ocasiones en que se palpa que la inteligencia es una potencia del alma. Veamos, un hombre que lee en el silencio de su biblioteca, y escribe fragmentos de luz, de inspiración reflexiva y hasta poética. Con ironía y mordiente, con ternura tantas veces, y siempre con escepticismo (del que piensa que es la humildad de la inteligencia). ¿Cuál es el texto implícito que menciona? Es el sistema de pensamiento que Nicolás Gómez Dávila no llegó a sistematizar pormenorizadamente, pero que imaginó hubiera sido su obra ideal. Y cuyo esbozo fue perfilando a base de cientos de pinceladas, de ideas que ahora toca al lector desarrollar. Cada aforismo, cada escolio, es un impulso intelectual, una divisa crítica e inconformista. “Escribir corto, para concluir antes de hastiar”.
Escolios a un texto implícito se puede leer como se quiera. De corrido o según necesidad. El lector nunca queda indiferente, ni preso en las arenas movedizas del hastío. Es un continuo deslumbramiento, aunque no estés de acuerdo. Su modernidad es absoluta. Precisamente por su amor a los clásicos (dominaba el griego y el latín a la perfección), y ese pensamiento fragmentario tan característico de la filosofía contemporánea, sin ir más lejos. ¿Para qué escribir? Él mismo se responde: “Algunos intentamos escribir tan sólo para prolongar la vida cotidiana en vida inteligente”. Su patria es la inteligencia, como señala en el imprescindible prólogo Franco Volpi. Pero también lo es el catolicismo, según confiesa. “El catolicismo enseña lo que el hombre quisiera creer y no se atreve”.
Nada queda al margen de su pensamiento. Aunque hay temas recurrentes, que le quemaban. U otros por los que sentía un especial cariño. No se puede uno perder lo que escribe sobre los políticos. Una cata: “El político tal vez no sea capaz de pensar cualquier estupidez, pero siempre es capaz de decirla”. ¿Es actual o no? O lo que escribe sobre los llamados progresistas, o sobre la izquierda, a los que no perdona su frivolidad: “La esperanza progresista no anida sino en discursos”, o “El progresista cree que todo se torna pronto obsoleto, salvo sus ideas". O esto otro: “En las huestes de los intelectuales de izquierda sólo militan pequeños burgueses agrios”. Pero hay muchas más facetas por supuesto sobre las que muestra interés (¿sobre qué no?). Dios y la religiosidad (“Orar es el único acto en cuya eficacia confío”). El enaltecimiento de la verdadera sensualidad, el arte moderno, los libros (creía en la biblioterapia), el énfasis y supuesta predilección moderna por la tontería, la usura, el liberalismo, la familia…
Una sola frase de este escritor es capaz de abrirnos un océano de intuiciones. Como señala Volpi, su pensamiento se aglutina en Dios, en el alma y en el mundo. Ponerle rápidamente una etiqueta sería carencia de lucidez. Porque Nicolás Gómez Dávila es un escritor apasionante y universal. No son simples ocurrencias. Escribe con sorna y precisión, con elegancia de estilo e inteligencia de corazón. Hasta cultiva una rediviva greguería: “La poesía onírica no vaticina, ronca”. Y tiene hallazgos fascinantes, de una sensibilidad muy acusada. Como éste: “Mientras un escritor no pase de moda no sabemos si tiene talento”. Señores, estamos ante un libro sencillamente espectacular. Espero que algunos de ustedes se den cuenta.
Publicado por
Guillermo Urbizu
14 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
miércoles 28 de octubre de 2009
Postal para Fernando Sánchez Dragó
Envidio tu desenfado. Te trae al pairo lo que digan o piensen. Tú a tu literatura, a tu radical incorformismo y a no esconderte de la verdad. Dices lo que crees, aunque salten chispas. Por eso eres tan admirado. No por todos, claro. Eso ya sería demasiado. Y te retiras de la idiotez y la llamas por su nombre. Idiotas incluidos. Eres una persona fascinante, libre de escurribandas. Eres un ejemplar español de pura cepa. Que cultiva, eso sí, la ironía. Y el estrambote. Y a los clásicos. Crees en el esperpento, la filosofía del conocimiento que más se adecua a España y a lo que contiene. Valle-Inclán dio en el clavo. Da gusto oírte. Y leerte. Y da gusto porque suenas sincero, y bravo. ¿Sabes lo que eso significa en estos tiempos? Hartos como estamos de imposturas y golfos. Tu vehemencia me conmueve. Esos gestos desaforados y a la vez tan tiernos. ¿Niño grande? Puede ser. Recuerda lo de Erasmo: Los viejos son dos veces niños. -“Este tío tiene alma”, le dije a mi mujer hace poco mientras perorabas en algún inhóspito rincón televisivo. ¿Me entiendes lo que quiero decir? Podría haber dicho cualquier otra cosa, pero no, dije eso: “este tío tiene alma”, sustancia, fuste. Voluntad de hombre honesto. ¿Algo pedante de cuando en cuando? Te lo puedes permitir. Pero no hay oquedad en ti. Si acaso eres un pedante con estudio y abundante bibliografía. Dices barbaridades para que la gente preste atención a lo que importa, y piense, para variar, y se pregunte si dices más de lo que dices y no se queden como están. Apóstol de la rebeldía y del ser religioso del hombre. Esto en ti es importante. Todo lo heterodoxo que se quiera. Considero que es tu espinazo, lo que te mantiene en pie y anhelante, en vanguardia y dispuesto al abordaje de la estulticia. Y tira millas. Y viajes. Y libros. Envidio tu desenfado, sí, y la alcurnia de tu escalpelo. No está de moda decir la verdad en tan perfecto castellano. Pero si nacionalismo es fascismo ¿por qué decir otra cosa? Por ejemplo. Y hablas de las mujeres con fruición galante y admirada (no me meto en más berenjenales). Y de tu familia. Y de los gatos. Y de Oriente. Y de la lengua. ¡Qué pasión pones, qué orgullo cuando dices lo que amas! De chaval me sentaba a ver tus programas “Encuentros con las letras” o “Biblioteca Nacional” cuaderno en ristre. Apuntaba títulos de libros y citas y frases que dejabas caer como si nada. Disfrutaba mucho, y aprendía. ¿Cómo no agradecerte tan buenos ratos, tantas lecturas? Y voy por los cuarenta y tantos y me sucede igual. Aprendo y tomo nota. Con un poco más de melancolía, podrás entenderlo. Es así la vida. Libros e hijos rejuvenecen, no lo niego, pero no es lo mismo. Con el tiempo valoras más una décima de cariño que mil páginas magistrales. Fernando, es un placer. Siempre. Que Dios te guarde.
Publicado por
Guillermo Urbizu
10 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Cartas
martes 27 de octubre de 2009
No paras, Dios, de buscarme las cosquillas
pero yo lo trastoco todo a la velocidad del pecado
(y no me importa repetirme y rubricarlo por escrito de nuevo).
Soy un consumado especialista en efectos espirituales,
en omisiones, en aparentar que sí, que bueno, que ya, que voy,
que mira lo piadoso que soy y eso. Hasta lo hago de rodillas
o con los brazos en cruz, en un perfecto equilibrio de tibieza
camuflada en sentimentalismos y en un órdago de relucientes propósitos.
Hasta hay quien se lo cree y todo. Y dicen que soy bueno... ¡Serán bobos!
En definitiva ¿qué es lo que yo Te doy? Sólo palabras. Una verborrea
de intenciones a medias y poco más. Estoy muy ocupado.
Pasas por mi lado, me mandas recados (con ángeles, poemas o correos),
pero nada, Dios, nada, ni caso. Demasiado transido de emociones
que no vienen a cuento, de novelas suecas de género negro o de biografías
del tiempo que guardo para mí. ¡Tengo derecho! Mira los otros.
Un poco me pides, Yahvé. (¿Sólo? No me fío).Un poco de mí. De lo mío.
Espera. Eso es lo que siempre Te digo: espera. Y no me atrevo
a mirarte a la cara en el sagrario. A los ojos de Cristo. Es demasiado
para mí. Lo mejor es un término medio, ¿no crees?, un ir a mi aire,
sin estridencias ni sofocos, si Tú lo sabes todo, si ya sabes que Te quiero,
y que voy, y que estoy de Tu lado, faltaría más, aun cuando peco.
Lo sé. Sí, sí, lo sé. Sé que me pides todo, que no Te conformas con menos.
Y busco acomodo en Tu misericordia. Tan infinita y confortable.
Pero no paras, Dios, no paras de buscarme las cosquillas. ¡Más, más, más!
Publicado por
Guillermo Urbizu
9 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
lunes 26 de octubre de 2009
Plácido Domingo canta la poesía de Juan Pablo II
Su faceta de artista no es la menor. El amor por la literatura, por el teatro, por la poesía. La poesía como atajo hacia Dios. Liturgia de signos y metáforas y ritmo. Como búsqueda y acción de gracias. Poesía, Belleza: esencia y sustancia de Dios. La poesía como fruto de la oración, del enamoramiento, de la intimidad con el Señor y con todas las realidades humanas. Poesía como vocación. Por eso no es de extrañar que el tenor Plácido Domingo se conmoviera en su momento con algunos de los poemas del libro Tríptico Romano, último de los libros poéticos de Juan Pablo II (Universidad Católica San Antonio, Murcia 2003). Y quisiera hacer de ellos cántico, música… El resultado está al llegar.
La vocación poética no era en Juan Pablo II algo accidental. En ella está implícita una hermenéutica radical del amor que le consume, en un compromiso total con la Verdad y con la Belleza. En la Carta a los Artistas escribió: “Efectivamente, toda intuición artística auténtica va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando l arealidad, se esfuerza por interpretar el misterio escondido”. Juan Pablo II ve en la belleza que las palabras enhebran al verso, el preludio del amor de Dios. “Magnificat (El Himno)”, poema de 1939, tiene un significativo comienzo: “Glorifica, alma mía, la Majestad de Dios, / Padre de la bondad y de la gran poesía”. Su creencia es pues su poesía.
Tríptico Romano es, fundamentalmente, evocación de Dios, meditación. En sus versos nos encontramos con influencias bien precisas: desde la Sagrada Escritura hasta la mejor tradición poética polaca (con contemporáneos suyos de la talla de Wislawa Szymborska, Czeslaw Milosz o el Bialoszewski de Misticismo para principiantes), pasando por la mística de su amado Juan de la Cruz o la poesía grecolatina. Desde la atalaya de su fe reflexiona poéticamente sobre la belleza última de la Creación, sobre el Juicio Final, sobre el largo peregrinar que es la vida del hombre. Desde esta perspectiva contemplativa su visión es toda una revelación para el lector, que participa desde estos versos no sólo de la vida interior del poeta si no de la misma intimidad de Dios. Bien podría estar presidido todo el conjunto por aquel verso griego que cita San Pablo: “En Dios nos movemos, vivimos y existimos. Verso que el Papa-poeta cita en el poema Epílogo del segundo movimiento.
El libro está dividido en tres partes, que se adivina como homenaje explícito a la Trinidad. La primera, “Arroyo”, es un canto a la naturaleza y a la relación de los hombres con ella y con su Creador. La segunda, “Meditaciones sobre el libro del Génesis en el umbral de la Capilla Sixtina”, se me antoja la más conseguida, donde el lugar y sus imágenes son cifra de la misma presencia de Dios, donde el tiempo y el espacio se difuminan en el cántico de su visión. En la tercera parte, “Monte en la región de Moria”, la historia de Abraham es alegoría de nuestra misma historia, meditando sobre el destino del hombre y su libérrimo final.
Tríptico Romano fue -y es- un testamento, un himno, un intuitivo texto sobre el que merece la pena reflexionar, y que me hace recordar unos versos de Czeslaw Milosz: “Desear la buena poesía y no alcanzarla, / comprender tarde su sentido redentor: / esto y sólo esto es una salvación”. Porque toda poesía tiene su poso de oración.
Pd. La traducción de Bogdan Piotrowski es realmente buena.
Publicado por
Guillermo Urbizu
2 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
domingo 25 de octubre de 2009
La fantasía de la tecnología
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
sábado 24 de octubre de 2009
Cosas de familia
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida, Familia
viernes 23 de octubre de 2009
Cincuenta y cinco mil y pico, dicen... y somos infinitos
Publicado por
Guillermo Urbizu
11 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Familia, Reflexiones
jueves 22 de octubre de 2009
El brocal del pozo
Abajo estaba el agua que bebía.
El agua que tiritando me lavaba
todas las mañanas.
Y en la que me bañaba al sol del mediodía.
Asomado al brocal del tiempo
recuerdo estas cosas, y veo
el niño que yo era.
Recuerdo que daba voces y me contestaba otro.
Tiraba una piedra y se estremecía el agua
y su reflejo: yo, que miraba.
Y miro todavía.
Igual que me estremezco ahora,
en este otro vértigo que es el tiempo.
Y la vida.
Y no me cansaba de estar allí, y esperaba
a que el agua se quedara de nuevo quieta, y lisa,
para al momento romper otra vez su espejo.
Decía nombres y llegaban ecos.
Escribo palabras
y sigo sediento.
Publicado por
Guillermo Urbizu
10 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
miércoles 21 de octubre de 2009
“La Casa de la Infancia”, de Marie Luise Kaschnitz
El libro de Marie Luise Kaschnitz (Karlsruhe 1901-Roma 1974) titulado La Casa de la Infancia (Minúscula) es un delicioso relato de arquitectura vital y de afianzamiento sentimental. Y de cierto examen de conciencia. Según va transcurriendo la lectura la autora nos desvela fragmentos de su infancia, y nos invita a visitar distintas estancias -con sus luces y sombras- y asomarnos por diversas ventanas a diversas perspectivas. De una Casa que ni siquiera está siempre en un mismo lugar. “En algún momento de la vida, todo el mundo tiene la necesidad de ocuparse de su infancia”. Y en estos breves textos que se van concatenando nos vemos todos aludidos, de una forma o de otra. La infancia se proyecta en la madurez cada vez con más ímpetu, cada vez con más detalles en un “redespertar de sentimientos” e intuiciones. Es recuerdo y es fábula, y son fragmentos de autobiografía. Es ir casando las teselas de un mosaico que va conformando lo que ella llama el CDI o Cedeí (Casa de la Infancia). “La fusión de sus iniciales encubre la inexactitud del rótulo, que nunca asombrará lo suficiente”. Y “es difícil traducir a palabras todo lo que a veces hay en la Casa (…)”, en cada uno de sus registros. La autora va construyendo en breves párrafos de textura surrealista ese edificio que es literatura porque fue vida; que es lúcida introspección -o introversión- desde la que se sugiere una rabiosa emotividad e incluso una prospección más allá de lo personal.
Lo mínimo siempre es más. No hay detalle menor en nuestra infancia, en la infancia de Marie Luise Kaschnitz, ni en su sobria y contenida prosa: una anciana menuda, un perfume de violetas, unos brazos, unos libros, o el canto de su madre en un rincón de esa casa. Imágenes, signos; carrusel de vivencias. En gran medida somos lo que fuimos. Y lo que pudo ser. Este libro es, en definitiva, un acto de esperanza.
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
martes 20 de octubre de 2009
Briznas de sueños y memoria
Publicado por
Guillermo Urbizu
9 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
lunes 19 de octubre de 2009
Saramago, no me fastidies
Saramago, no me fastidies hombre. No te obceques. Fíjate que todavía me cuesta creerlo. Pero lo leo: “A las insolencias reaccionarias de la Iglesia Católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la tierra a los que en realidad sólo interesa el poder”. ¿De qué insolencias hablas? ¿De la de los mártires? ¿De la de las bienaventuranzas o de las obras de misericordia? ¿Te escandaliza Cristo crucificado en la cima de la humanidad? ¿O acaso es el Resucitado que nos redime de la bazofia? Ah, ya comprendo, tú te refieres a todo eso de la jerarquía y demás mandamases que dejan a los pobres a los pies de los caballos, y que sólo se ocupan de manipular conciencias y mentir compulsivamente. En fin, toda esa vieja amalgama marxistoide liberadora de los parias de la tierra que tan bien nos ha ido en el siglo XX. ¡Venga ya! ¿Tú de verdad crees que a ese hombre anciano que es el Papa le preocupa el poder y sus despojos? Yo diría que anda más ocupado en identificarse con Cristo. Y en procurar que los que formamos parte de la Iglesia luchemos por ello. Esa obsesión del poder, etcétera, me parece sólo una mala retórica de triste ideología. Y el amor de Dios no es una ideología, ni un poder, ni un sistema de gobierno. Es Amor, que va nutriendo todos los resquicios de la vida. E incluso de la literatura, que no es otra cosa que vida. ¿O no?
Como dejó escrito el genial escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila, "el verdadero talento consiste en no independizarse de Dios".
Publicado por
Guillermo Urbizu
10 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
domingo 18 de octubre de 2009
Ayudadme a hacer un rato de oración
Comienzo por la señal del cristiano: la Cruz. Me persigno y santiguo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estoy en presencia de Dios. Intento tomar conciencia de ello. Algo a veces bastante complicado, debido a mil fantasías y distracciones. Dios está a mi lado. Pese a no estar delante de un Sagrario, sé que está aquí, que me ve y que me oye, que está dispuesto a charlar un rato conmigo sin ningún plan preconcebido. Contarle mis cosas, tanto dislate como se me pasa por la cabeza. Hacerle partícipe de mis anhelos y de mi constante asombro. Porque cada día me asombra más la vida, mire por donde mire y haga lo que haga. Y en la entraña de la vida siempre Su presencia, que pinta de belleza la mañana o que me absuelve a través de un cura. Y Él -Dios, Dios, Dios, que no se me olvide- contarme a mí de Su Amor, Su confidencia. No cojo el teléfono y hago caso omiso del timbre de la puerta. Me recojo. Apoyo el rostro en mis manos y el alma en Su misericordia… No me sale nada y me da por pensar bobadas. Así es la mayoría de las veces. Las preocupaciones familiares se imponen, o el desvarío, o las facturas. O simplemente eso: nada. Y me pongo a darle vueltas a unos versos o a cierto desánimo o a mis pecados. Una jaculatoria sale de mis labios sin apenas darme cuenta: “transfórmame hasta ser como tú me deseas”. Y apenas pronunciada me duermo en los laureles. Y miro el reloj con frecuencia. Me canso. Estoy con Dios y me canso. La media hora se me hace eterna. Abro un libro de piedad y lo hojeo con desgana. Ni leo. Sólo paseo la vista por sus páginas. Quiero orar con el corazón, merecerme un poco el amor de Cristo. ¿Y? Nada. Pienso sólo: “Mamá, María, Madre mía, Mamá…”. Madre de las auroras, que cantaba el poeta Vicente Gaos. Estoy demasiado ocupado con lo mío, con todo el tinglado de nimiedades que me cerca. No le presto oídos a Dios en este rato de oración, no le escucho. A lo mío, a lo mío. Miro de nuevo el reloj y los libros de alrededor y el vuelo de la cortina. Ya queda menos. “Pero Señor, que lo sepas, a pesar de mí Te quiero. Ya sé que con poco tino y mucho embrollo, pero Te quiero. O al menos quisiera quererte…”. ¡Me estoy durmiendo! Lo que me faltaba. No tengo remedio. Necesito doble ración de gracia para el alma -y para el cuerpo- y servirme de algún texto que me mantenga despierto y me inspire alguna idea sobre la que meditar y soñar el Cielo. Tomo un viejo libro del XIX: “Considera quien es Dios, lo que ha hecho por ti: quien eres tú, que has hecho por Él”. Me siento abrumado, hasta que de pronto una profunda paz y estas palabras: “Estoy contigo”. No, no, no es imaginación. ¿De dónde han salido? Dios mío, pese a las distracciones, pese a mi egoísmo, pese a estar medio dormido… La oración es la perseverancia en el amor divino. Y en el humano. La oración es ir descubriendo en tu propia nada el fundamento de todo. Tu vida, Su vida. Es hora de darte las gracias Dios mío por ser como Eres, por ser fiel a esta cita, por ensañarme a paladear Tu ternura sean cuales sean mis circunstancias. Junto a tu Madre, que es la mía.
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
sábado 17 de octubre de 2009
Tiempo y literatura
Publicado por
Guillermo Urbizu
1 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Sobre literatura
viernes 16 de octubre de 2009
Vida contemplativa
Publicado por
Guillermo Urbizu
13 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
jueves 15 de octubre de 2009
A solas los dos: Dios y el poeta
quisiera tener una larga conversación Contigo,
dejando atrás el tiempo y sin las trivialidades habituales que Tú sabes.
A solas por favor. A solas los dos, sin otras presencias,
ni tronos, ni potestades camufladas de pensamientos o niños.
Por mi parte estaré soso, ya me conoces, y puede que nostálgico
(perdona, es la costumbre y su poso de años),
además no tengo demasiada experiencia en diálogos celestiales.
Soso, sí, y distraído en infinitas nimiedades,
tan propio de mí. Que así me va, eres testigo, dando tumbos entre palabras
y olvidos, y una descarnada economía que no viene al caso.
Palabras que sólo debes de leer Tú y otros incondicionales amigos.
Siempre pendiente de cosas inútiles (o eso me dicen): que si las caricias,
que si el otoño pluscuamperfecto de los chopos, que si las piernas de Ana
(y lo que no son las piernas, con esa piel de luna y caramelo),
que si los versos de Siles, de d’Ors o de Colinas, que si el vuelo
de las aves o del viento en las sábanas recién tendidas…
Escribo para verte, escribo mi Dios
por si hubiera una mínima posibilidad de amarte
un poco más íntimamente a lo largo de mi vida.
Con todas estas palabras que contemplan lo sencillo,
pero que no saben cómo decirte el alma
del aroma de tomillo, del temblor del mar o de su lengua
cuando resucita el amor entre mis labios secos.
Hablar Contigo, Señor, de esos poemas
que nunca escribiré, pero que están en Ti, y vivo.
Publicado por
Guillermo Urbizu
15 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
miércoles 14 de octubre de 2009
“Los santos en la Historia”, de José María Montes
Claro, de primeras tú ves el libro y cunden las suspicacias, o prejuicios. O sencillamente el precio. Pero esa mirada del arcángel San Gabriel de la portada intercede por el libro. Parece que nos dice: “Muchacho (o muchacha) mira bien lo que haces, porque aquí dentro está el verdadero tesoro de la humanidad”. Uno toma el libro y lo hojea mientras en un movimiento reflejo se palpa la cartera. Los santos en la historia (tradición, leyenda y devoción). Y llama la atención -para el lector suspicaz y para el avezado en estos menesteres- que la editorial no es precisamente pía. Alianza. Nada menos. ¡Menuda solvencia! Ojo, y no es que las otras no la tengan. Pero Alianza es mucha Alianza. Podríamos leer exclusivamente sus libros y ser los tipos más cultos del mundo.
Total, que ahí estamos, en la duda. “¿Me lo llevo o no me lo llevo? Desde luego es un regalo estupendo”. “Casi diría que es una inversión familiar”. Todos los buenos libros lo son, claro está. “Lo ponemos en la mesa de centro del salón y la curiosidad hará el resto”. ¿Lo compro? Pero dejemos que este ávido lector haga lo que quiera, tampoco vamos a forzarle. Sigamos. El libro no es común. Hace acopio de santas y de santos; y venerables y siervos de Dios; y santos vinculados y colectivos. En perfecto orden alfabético. Indicando cuando se celebra su fiesta, la iconografía y el patronazgo, si es que se da el caso. Con un cuadernillo -allá por la página 448- jugosísimo, lleno de imágenes a todo color. ¡Oh, esas piadosas estampas de nuestras abuelas!
Visto con frialdad estamos ante un diccionario enciclopédico de los santos de la Iglesia Católica. Pero es mucho más. Es la santidad hecha vida. De vida ejemplar, coherente con su fe. Y la santidad es el quicio del mundo. Se trata de la excelencia espiritual de mujeres y hombres que pueden servirnos de modelo, intercesión o quizá de una posible conversión, ¿quién sabe?. Es el heroísmo de las virtudes. El amor hasta las últimas consecuencias. Los santos no son sólo historia, ni son el adorno emperifollado de algunas imágenes. Los santos están vivos. Leer estos breves apuntes hace pensar en la medianía de nuestras vidas, seamos católicos o no. Algo ocurre. Hay que ser muy cretino y bobo para sentir animadversión por esta gente. Reyes, intelectuales, monjes, soldados, políticos, sacerdotes, niños, religiosas, hombres de campo, universitarios, ingenieros, educadores, escritores… En diversas épocas y lugares. Y el corazón se remueve. Definitivamente la cultura de la Iglesia es una cultura de santidad. Obras son amores.
Los santos en la historia, de José María Montes, es un libro hermoso, con enjundia, con vida. A mí me llena de esperanza, de fortaleza. No es mal libro para nuestro descreído tiempo.
Publicado por
Guillermo Urbizu
14 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
martes 13 de octubre de 2009
La poesía...
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
lunes 12 de octubre de 2009
Necesitamos a María
Publicado por
Guillermo Urbizu
7 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
domingo 11 de octubre de 2009
Gran Atlas Mundial
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
sábado 10 de octubre de 2009
“Minuto de silencio”, de Siegfried Lenz
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
viernes 9 de octubre de 2009
El abrazo de un hijo
Llegó en medio de las preocupaciones y de la noche. Allí estaba, rodeándome con fuerza. Con sus brazos y con su corazón. Y de pronto me encontré feliz. Más feliz que de ordinario, cuando no me entretengo con fantasías. Y lloré. Y el abrazo apretó más todavía. Ninguno de los dos dijo nada. ¿Para qué? Ni sé el tiempo que duró, porque aún seguimos abrazados. Hay cosas que perduran para siempre. Y sé que viviré y moriré con ese abrazo recién puesto, como nuevo, como una beca de honor que me ha regalado el mismo Dios. Lloré como un niño, es cierto, desahogándome entero. Por fuera y por dentro. Alma y cuerpo. Nunca había sentido la paternidad tan cierta, tan intensa, tan prieta. Además así, tan de sorpresa. Justo en el momento en el que lo necesitaba. Y allí estaba: el abrazo de mi hijo mayor. Y uno lo escribe orgulloso de él y de Dios. Y a la vez lo escribo humilde, sabedor de mi ineficacia. Un simple abrazo basta para soñar, para hacerte ver que cuando piensas que estás solo, resulta que no lo estás. El abrazo de un hijo es como un ángel que de improviso llena tu alma de luz y de consuelo. No hemos vuelto a hablar del tema, pero los dos sentimos que estamos más unidos y que aquel abrazo fue cosa de tres. La evidencia de Dios -cada bienaventuranza- se manifiesta así, a través de algo que parece trivial. Un poco de pan, unas palabras, un saludo, barro, una sencilla mirada... O un abrazo. Y se obra el milagro. Y revives. Y entiendes un poco más hondo el amor. Y la vida.
Publicado por
Guillermo Urbizu
11 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
jueves 8 de octubre de 2009
Un mundo infeliz (y II)
Publicado por
Guillermo Urbizu
9 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
miércoles 7 de octubre de 2009
Un mundo infeliz (I)
Publicado por
Guillermo Urbizu
20 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
martes 6 de octubre de 2009
“El mapa de la vida”, de Adolfo García Ortega
El mapa de la vida (Seix-Barral) es la primera novela que leo de Adolfo García Ortega (Valladolid, 1958). Y me ha sorprendido. Y me ha emocionado en algunos tramos, sobre todo al principio, con toda esa cantidad de víctimas del horror. Es algo distinto. O me lo parece. Es un intento de resurrección. Gabriel y Ada viajan en sendos vagones el 11-M. No se conocen (todavía), ni saben el destino que les espera. El autor va describiendo, con una prosa eficaz y trabajada, todos aquellos trágicos momentos del atentado terrorista, con una técnica casi cinematográfica, muy visual. Y con enfoques de nitidez poética, hasta puntillista. La tragedia se cierne sobre lo cotidiano, la sangre vuela como el mercurio, la ropa se desprende del cuerpo, la piel se quema, el aire se enciende, los cuerpos se desmiembran… Es un azote del infierno. Fuego, explosiones, humo… Gritos, recuerdos, citas canceladas para siempre. Se evaporan las lágrimas y las vidas. El destino de muchas de ellas es cercenado en una décima de segundo. Vidas que piensan y que aman antes de morir; vidas que regresan a la infancia o a Dios. Terror y miedo. Soledad. Y ángeles. Humo muy intenso. Apenas se ve. Las palabras nos acercan a la intimidad de esos momentos, de esas miradas que no acaban de comprender. Y el lector también se siente allí, y se estremece.
Las personas que salieron vivas de semejante catástrofe tienen secuelas en el alma. Y en los cuerpos. Ya no pueden vivir igual. Ya nada es lo mismo. Deben intentar un re-nacimiento, un volver a la vida, una nueva oportunidad. Gabriel se lo explica a su mujer como puede y se marcha a un hotel. La quiere, la quiere, pero él ya no es el mismo. ¿Por qué ha sobrevivido? Se siente ángel… Uno puede pensar que el atentado le ha afectado más de lo deseado. Pero él percibe la urgencia de esa nueva esperanza. Porque no se trata de una huída. La novela es como si quisiera mostrarnos que tras un dolor así el hombre entra en una dimensión más espiritual y profunda, muy distinta. Trasciende cada suceso. La sensibilidad es mayor. Se disciernen los acontecimientos de otra manera. Conoce a Ada -precisamente experta en el Renacimiento- ante La Anunciación de Fray Angélico. Nada pasa porque sí. Y se desencadena un reconocimiento y una apasionada historia de amor. Y de vida. Esta novela tiene mucho de elegía y de redención y de búsqueda. De inconformismo, de rebeldía. Un constante interrogante sobre el sentido del dolor. ¿Es también el autor una especie de ángel, un mensajero que nos habla en silencio a cada lector? La literatura como intuición y como fuente de esperanza.
Publicado por
Guillermo Urbizu
10 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
lunes 5 de octubre de 2009
Alma
Para Jaime, en su 17 cumpleaños
El alma. Dentro de ella está todo.
Es la mirada de Dios, el centro
de ti, que vives de amor eterno.
Respira, respira, respira. Hondo.
Y cierra ya los ojos. A todo.
Y siente que el Cielo está en ti: dentro.
Publicado por
Guillermo Urbizu
11 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
domingo 4 de octubre de 2009
“El ruido eterno", de Alex Ross
En este incomparable libro que es El ruido eterno, de Alex Ross (Seix-Barral) -¡su primer libro!- se nos cuenta el siglo XX desde la perspectiva de su música. La música del siglo XX como cifra de su Historia y en ocasiones de su histeria. Pero lo hace con tal solvencia y agilidad narrativa (e intensidad), con tal acopio de datos y anécdotas, que al lector le parece que está ante una trepidante novela de acción. O de contemplación, en otras ocasiones. Vidas de músicos, antecedentes, tejemanejes, tradición musical, literatura, política… El engranaje de todo ello nos hace, a los más ineptos musicalmente, comenzar a apreciar y a conocer un poco más a fondo la polifacética, y si se quiere irregular, música del siglo XX. Y a los más entendidos disfrutar con todo este despliegue erudito y a la vez popular. Para ello incluso dispone el lector de la posibilidad de ir escuchando al mismo tiempo algunas de las composiciones musicales comentadas en www.therestisnoise.com/audio. El ruido no siempre es tal ruido: es belleza. Todo esto hace de El ruido eterno un libro excepcional, de referencia. Enseña y deleita. Estimula a aguzar el oído con más conciencia (hay que aprender a escuchar, insisto). Y con el oído la mente. Y el alma, si procede; que procede siempre si andamos listos. Estamos ante una obra que pasa revista a una buena parte de la historia cultural del pasado siglo. Y la música es su pulso, un buen indicador para saber por dónde andamos (o hemos andado). La música como rebelión o como síntoma. ¿Quién decía que la música no se puede decir con palabras? Alex Ross, ¡qué fenómeno! No me duelen prendas.
Publicado por
Guillermo Urbizu
10 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
sábado 3 de octubre de 2009
“El tercer hombre (sobrevivir a lo imposible)”, de John Grigsby Geiger
El libro de Geiger está entre el libro de aventuras (“lo que sigue es una selección de las historias de supervivencia más extraordinarias jamás contadas”), y el intento de comprender y sistematizar las diferentes deducciones de la ciencia sobre estos inauditos pero no tan infrecuentes sucesos. Los testimonios son más que abundantes. “Unos dicen que el Tercer Hombre es la prueba de la existencia de los ángeles de la guarda. Otros opinan que se trata de una alucinación. Y, finalmente, hay personas que aseguran que es real. ¿Qué explicación tiene?”. Desde luego el tema es atractivo y un desafío a la razón. Y al propio corazón. El hombre busca certezas, y no falta quien tiene en lo científico su propia fe. El intento de reducir al hombre a cuerpo y psicología no casa con el anhelo de “algo más” que todos tenemos dentro. Según iba avanzando en la lectura me iba convenciendo más y más de lo complicado que resulta prescindir de la dimensión espiritual en la existencia de los hombres. No seré yo quien niegue la influencia de factores neurológicos, anímicos o patologías diversas. Pero el misterio va implícito en nuestras vidas (¿podríamos vivir sin ellos?, escribía otro poeta, Rilke). Y no es el menor misterio el de la muerte, o el del sufrimiento. Lo espiritual no es precisamente algo esotérico y fantasmal, ni sólo algo sentimental. A lo largo de todas y cada una de las historias que Geiger ha recogido en El tercer hombre se palpa el alma de la gente que las protagonizó, la necesidad de guía y compañía. Sean creyentes o no. Cito al alpinista Greg Child: “Aquellos que han experimentado la presencia la distinguen de las alucinaciones, que con frecuencia engañan y desorientan. La presencia parece mucho más real, y ofrece su ayuda a los desvalidos tanto para guiarles como para aliviarles el miedo con su compañía”.
Desde la portada este libro atrae. Y luego no lo puedes dejar. Ni dejas de emocionarte y pensar. El hombre no está solo en la aventura de la existencia, del ser. Esa es la evidencia. Y piensas que hay muchos más náufragos de cariño y personas en peligro agudo de asfixia de alma, o soledad, en las calles de nuestras cotidianas ciudades; y que también no pocos experimentan esa presencia, esa ayuda... ¿De Dios? Yo no lo dudo. A través de ángeles o personas fallecidas (pero “vivas”). En fin, cada uno sacará sus conclusiones. El hombre -como reza el prestigioso título del neurólogo y psiquiatra Víktor Frankl- inapelablemente vive en busca de sentido y experimenta el misterio. Tarde o temprano.
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
viernes 2 de octubre de 2009
Todo se transforma
Subo las persianas y de pronto… la mañana,
esta vez con un poco de lluvia. Y un sonido
que insiste en el prodigio de la infancia.
Abro las ventanas y cierro los ojos. Inspiro
de memoria la brisa y con ella expiro el gozo
y la pureza de sentirme vivo.
Pero hay algo más.
Algo que transforma por entero mi vida
en un nuevo sentido, en un misterio
que respiro con el alma.
Es la ternura de Dios que me ama
aunque yo no entienda nada de amor o viva
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
jueves 1 de octubre de 2009
¿Para qué estamos en este mundo?
Publicado por
Guillermo Urbizu
13 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones


































