Los buenos amigos me conocen tanto que llegan a enviarme suplementos literarios, postales, estampas, recortes de prensa e incluso libros viejos (y nuevos). Hasta alguna película. Hay pocos placeres comparables a la sorpresa de abrir un paquete enviado por un amigo, o una carta, o incluso un escueto e-mail que describe, no sé, la emoción de un poema. Bueno, rectifico, la sorpresa mayor es el hecho de recibirlo. Firmar el papelito al mensajero y quedarte ahí, mirando. Y prolongar la espera y el regocijo. No hacía falta tanta molestia. ¿O sí hacía falta? ¡Qué egoísta! No merezco los amigos que tengo. Ando tan enredado con las palabras que a veces no sé salir de mí mismo y me hago un lío considerable, y me pierdo cosas que no debería. Pero estábamos con el paquete. Es llegado un punto en que no puedes esperar más, y lo abres...
Bueno, eso es la amistad. La sorpresa a la que no te acostumbras nunca. Y una deuda que no acabarás de saldar. La lealtad, el cariño, la confidencia. Y este viejo libro del húngaro Mihàly Földi. 18 pesetas del año 1944, impreso en Barcelona, en abril. No importa que esté algo deteriorado o que se titule El otoño del corazón. Lo voy a leer, con urgencia y deleite de amigo. Con la debida gratitud.





14 comentarios:
Mi sueño desde siempre ( lo escribo aquí por si algún amigo lo lee y quiere hacerlo realidad, que por favor no se corte ) ha sido tener una casa con piscina, y, ya puestos, como no costaba nada, soñaba con una piscina climatizada, para poder nadar los 365 días del año.
Mi madre sueña con mi pelo arreglado de peluquería, a la que voy lo justo, porque me pone de los nervios. Pero de vez en cuando me lo aliso yo y la hago feliz.
Pienso en mi piscina climatizada, en mi pelo y en lo fácil que es a veces conseguir los sueños de los demás.
Los amigos nos regalan momentos sublimes. Los buenos, los que no piden a cambio nada. Los que nos consuelan y escuchan con paciencia. Los que nos ayudan e incluso rezan por nosotros. Hay amigos que son increibles, que siempre están ahí, que no se enfadan ni nos piden explicaciones. Son amigos y nos quieren.
Un blog soberbio. Te felicito.
Norberto.
Tener un amigo leal supone vivir una vida más plena.
Su blog es una bendición del cielo.
Mariela y Pachi
O me abren las ventanas de unas cuantas palabras.
Sólo por esta frase...
No se engañe, los amigos son como las hadas, sólo existen en la imaginación.
La llegada de una carta o de un paquete, como usted dice, o de un regalo, es algo que siempre esperamos. Uno siempre mira a los carteros o a los mensajeros por la calle pensando que van a traer algo para ti. Pero nunca llega ese momento. Al menos en mi caso.
Nino.
Le felicito, los míos son como el que tiene un tío en Graná, que no tiene tío ni tiene na'.
A lo bueno se acostumbra uno pronto. La sorpresa a la que no te acostumbras es a la que no te quieres acostumbrar, por protegerte. Pero es lo que hay , es la realidad, se acabaron las ilusiones.
Tener amigos debe ser una gozada, estoy de acuerdo, al menos es lo que imagino. Pero hablo de oídas y de imaginadas. Puede que un amigo no sea lo que yo pienso, que haya idealizado en exceso. La culpa la tiene la Biblia, que dice que quien tiene un amigo tiene un tesoro, y usted, con estos cuentos.
Queda eximido de mi
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