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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 5 de febrero de 2010

Estás en Costa Rica (y II)



¿Y yo que hago con estas manos que sin ti se me han quedado mancas? ¿Qué hago con estos ojos si tú no estás, si están ciegos sin ti? ¿Qué hago yo escribiendo sonidos que se quedan en silencio porque no los oyes? Son otros lo que te ven, son otros los que te escuchan sin ser conscientes de que lo que dices es sólo mío, para mí, para siempre. ¿Qué contemplas ahora?, ¿qué acaricias, qué hueles? Respira despacio y admira los matices del cielo. No te pierdas nada; ni una nube, ni una brizna, ni un vuelo. Obsérvalo todo con ese detenimiento y discernimiento característicos del alma enamorada. Toma esa hoja y guárdala, y cuando vuelvas y me la des podré sentir el mismo vaivén de la rama y el aire que susurra en tus oídos la música de los ángeles. Y si traes un poco de tierra americana sabré imaginar mejor los caminos que estos días pespunteas con tus pies de España. Quisiera pasear contigo hacia la altura de los volcanes y sierras, o bucear juntos en el mismo océano. Inmensidad es tu nombre amor, que me adivinas en todo lo que miras. Inmensidad de ti en mí, que lo único que hago es quedarme con el corazón boquiabierto. Inmensidad de amor, que saboreas las delicias de esa luz tan nueva. La envidio cuando incide en tu piel, y te quema, e ilumina de colores tu alma inquieta, que me sueña.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Amor: quicio del existir humano.

Anónimo dijo...

El amor escucha, no se pone de los nervios.

Anónimo dijo...

Yo también voy a intervenir. Me llamo Sonia. El amor debe mantenerse sereno ante las dificultades, ahorrar disgustos a la persona que nos ama. No todo es malo. A veces pensamos que nuestros maridos, por ejemplo, no nos entienden para nada. Mi experiencia es que nos entienden más de lo que nos parece. El amor es entenderles también a ellos.
El amor no es ser el centro de atención. Todo lo contrario. Es ser discreto.

Anónimo dijo...

El amor es rezar juntos.
Oraciones, desde luego, pero también rezar juntos es la intimidad conyugal, las innumerables confidencias que deberían, intentar comer alguna vez juntos, pasear, desgañitarse con los hijos, ir al cine, perdonarse antes de dormir... Todo eso y muchísimo más es rezar juntos. Rezar juntos. El amor.
Raquel y Enrique.

Anónimo dijo...

El amor, cuando se pasa mal, te lo puedes meter en donde te quepa, y perdona si soy grosera. Y yo lo estoy pasando mal. No sé que hacer. Mi marido es un inmaduro de tomo y lomo. Y yo no aguanto más.

Me llamo Sonia.

Anónimo dijo...

Le envidio. No sabe como.

Un enamorado sin amor.

Guillermo Urbizu dijo...

Amigos y amigas:

Os agradezco los comentarios. Yo la verdad es que lo del amor todavía no sé muy bien qué es. Definirlo es tarea de toda una vida.
Puede que sea este gusanillo que uno tiene por dentro, este afán de estar siempre con el amado (o amada), estas ganas locas de irte con ella (o con él) a la Luna.
Sinceramente, no lo sé. Pero ¿hace falta definirlo? Vamos a vivirlo en las situaciones ordinarias. Porque puede que estemos de por vida buscando lo extraordinario, y al final nos lo perdamos.

Un cordial saludo para todos.

Anónimo dijo...

Leo los demás comentarios. Unos muy bonitos, y usted tiene razón en el suyo, pero a veces el matrimonio -aquel amor- se convierte en un calvario del que no se sabe como salir. Sonia lo comenta. No es fácil. Hablar se puede hablar lo que se quiera, pero debe de ser muy duro.
Sonia, rezo por ti y por todos los que están sufriendo parecido.
Un beso muy fuerte, Bea.

Anónimo dijo...

Se me olvidaba. Soy Bea de nuevo. ¡Qué bien escribe usted Sr. Urbizu!
Su blog es un oasis donde descansar, aprender y disfrutar. Gracias.

Anónimo dijo...

Amor es un acto de voluntad, que desde luego vale la pena.

Anónimo dijo...

Está en Babia, ¿qué coño se le ha perdido allí?

Anónimo dijo...

Con cuánto gusto le prestaría un pedacito de "mi tierra" para que en menos de una hora, pudiese abrazarla y besarla en el Aeropuerto Juan Santamaría. Es cierto, los separa la distancia geográfica pero lo inmensamente doloroso sería que estuviesen cerca y a la vez muy lejos y los mantiene unidos el mismo Dios.