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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 19 de febrero de 2010

La obsesión del sexo y demás comadres



Es una auténtica obsesión. Por cualquier lado nos asaltan sus libidinosas comadres. El impudor es ya una costumbre. Sexo libre, negocio increíble. Por doquier. Mujeres y hombres derrochando por el cieno sus almas y la dignidad de sus cuerpos. Con absoluta bellaquería nos encadenan al instinto. Se enaltecen los actos más viles. Llaman amor a lo que siempre ha sido lujuria. La palabra amor es el último resquicio de civilización que nos queda. Y con ella intentan justificar el desmadre. Culto al cuerpo en el templo de un refinamiento narcisista. La inteligencia anda en pelota picada, desnuda de todo aparejo espiritual. Como mucho en tanga posmoderno. El proceso cognitivo se ha transmutado en un gregarismo coitivo. Es la dictadura de la apetencia, del placer inmediato. “Sex food”. Entre lo absurdo y lo trágico. Entre lo irracional y la mentira.

La reproducción del ser humano ha pasado a un segundo plano, con toda su jerarquía de afectos, niños y deberes. Para aquellos que todavía creemos en la responsabilidad y no en el capricho, en la fidelidad y no en el alterne. Pobres memos ignaros, que desconocemos la liberación sexual, viendo así incumplidos los deseos más tortuosos del inconsciente, el desenfreno dionisíaco. Pero esa supuesta liberación es en realidad una perpetua inmadurez adolescente, una letanía de esclavitudes. Es decir, algo tan viejo como el hombre. Me viene a la memoria la obra de D. H. Lawrence, que creyó descubrir en los poderes del sexo el hálito de una verdadera fe. O pienso en André Gide, en su búsqueda voluptuosa de una referencia profunda, que le acarreó tantos sinsabores.

Pero no me voy a ir por los cerros de la literatura. Pienso que una de las crisis del hombre contemporáneo es precisamente la crisis del sexo. Ya no se valora ni la ternura. Su vulgarización ha supuesto -y supone- un trastorno espiritual considerable, un lastre emocional que nos está saliendo demasiado caro. Que cada uno puede hacer de su capa un sayo es un hecho, pero también es un hecho que prevalece la brutalidad epicúrea de un erotismo desaforado, que en ocasiones evoluciona hacia la perversión. La maravilla que es el cuerpo humano se corrompe en una exhibición fría, prostituida, vacía. Sin encanto. Seamos serios. ¿Qué hay detrás de toda esta servidumbre sexual? Una sociedad sin alma, un hastío generalizado, un comercio sin escrúpulos, una campaña sombría. Y un dejarse llevar por lo más fácil, por el me apetece.

En España el gobierno de Zapatero decidió erigirse hace tiempo como el máximo legislador del sexo. Sin que se le pase una. Deberían ponerle un Ministerio, yendo al grano del orgasmo. ¿No habíamos quedado en que el sexo era libre, en un país libre? ¿Para qué tanto empecinamiento burocrático y estadístico, tanto celestineo pelmazo y legalista? Que si el matrimonio homosexual y la liberación transexual y la educación pornosexual... Lo que sea. Además del consabido cine pansexual tan del gusto de la ministra Sinde. O el chollo de una subvención para investigar el clítoris o los labios vaginales, que como se sabe tiene mucho que indagar. Es el escándalo como práctica política habitual, como enajenamiento e inginiería social. ¿De qué quieren liberarnos? El vicio no engendra virtud, por más de lo más que se pongan, e ir contra natura no es propio ni de las bestias, por más que se quiera revestir de delicatesen, amor libre o demás coña.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo tengo que decir:
COJONUDO.

Anónimo dijo...

Completamente enfermizo, es una degeneración del espíritu huérfano de Dios. Pero el poder manipula también todas estas "debilidades" para su provecho exclusivamente político. En el fondo les importa un bledo la suerte de los demás, sean homosexuales o eunucos. Cuando esas personas necesiten ayuda de verdad ¿Quién se la va a prestar? ¿Ellos? Serán las monjitas y la Iglesia que tanto denigran.
Me dan asco, son políticos que se comportan con mentalidad de "chulos".
Y un asunto que quisiera comentar al hilo de lo que usted, Sr.Urbizu escribe tan maravillosamente, es la suerte que corren todas esas mujeres que abortan, que se prostituyen, que son usadas de mil maneras pornográficas y violentas. A veces con la coartada de toda una presunta religión, véase el mahometismo. ¿Que no hay esclavitud hoy? ¡Anda ya! Más que nunca. Femenina en un 99%. Todo un comercio. Un escándalo que causa sonrojo.
Saludos de su amiga Nuria.

Anónimo dijo...

Magnifica pagina, felicidades. Dios lo bendiga.

Jose Huerta Morales

Anónimo dijo...

Cada vez mejor. Totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Le ha quedado genial, muy convincente, casi me lo creo.

Anónimo dijo...

Nos devanamos los sesos y el sexo demasiado para vivir sanamente y sin tanta historia.
Lola.