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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 8 de marzo de 2010

"Fotografía y espíritu", de John Harvey


En la vida no sólo existe lo visible. Hay todo un universo y proceso espiritual que caracteriza al hombre y su devenir. Lo invisible, lo que no vemos, forma también parte de nuestro ser, de nuestra visión, de nuestra realidad. Seamos conscientes o no. Lo intuyamos más o menos. Es el mundo de lo sobrenatural y al mismo tiempo de lo connatural a nuestra vida. Es el mundo de lo que nos trasciende, de lo que no muere; es el deseo de la felicidad y de la eternidad (de la eterna felicidad). Es el alma y las demás almas. Es la sed de Dios, aunque se intente saciar con fango. Es, quizá, hasta su odio, la rebeldía o la blasfemia. Es el fuego del que estamos hechos. El hombre no se conforma con la apariencia de las cosas, y busca otras dimensiones. Puede que lo haga con humildad y sabiduría, con fe y esperanza; o puede que se trate sólo de curiosidad, de poner su propio dios en imaginaciones y fantasías, en esoterismos y magias.

Lo que es evidente es que por más escépticos que nos pongamos; o materialistas (dialécticos o esperpénticos) o hedonistas o ateos, hay una inquietud que nos consume por dentro; aunque la soberbia y la cerrazón y demás espejismos nos vuelvan ciegos. Hay quien no quiere ni ver a Dios, pero acepta el espiritismo; hay quien no quiere saber nada de ángeles pero trata con demonios; hay quien abomina de santos y sagrado pero se cree a pies juntillas unas cartas o unos posos de café o a cualquier tonto. Hay quien busca exclusivamente “su alma” en el placer del cuerpo. O de los cuerpos. Pero todos, todos, andamos tras esa sed, tras ese anhelo; tras todos esos invisibles, tras ese infinito del que estamos hechos y que tira de nosotros.

Y a veces esa sustancia espiritual se hace visible. Quiero decir: más visible. Visible a nuestros ojos. Puede tratarse de cierta parte de la maravilla o puede ser todo lo contrario. ¿Fantasmas, almas del Purgatorio? ¿Una luz, un perfil, un espectro? ¿Una cruz, un aura? ¿Una sombra quizá o un milagro? Recuerdo una fotografía que me regalaron hace tiempo. La hizo una señora norteamericana en Medjugorje, lugar de Bosnia-Herzegovina donde se aparece la Virgen con inusitada frecuencia y constancia desde los años 80. Al volver a su país y revelar las imágenes, vio que en una de ellas se percibía con bastante nitidez a una mujer con un niño en brazos. Su manto estaba salpicado de rostros de personajes varios. A los pies del niño un cordero y un redondo resplandor. Yo vi y creí . Pero es normal que haya gente que piense que es un bulo o una manipulación, o una ilusión, o algo psicológico. O necesite meter la mano en la llaga de turno para creerlo. No me cupo duda: era la Virgen María con Jesús niño en su regazo. Las caras eran de santos y el fulgor era una Hostia.

Todo esto viene a cuento de un libro que resulta curioso y que enseguida llamó mi atención. Fotografía y espíritu, del profesor John Harvey (Alianza Forma). No se trata de un libro precisamente religioso. Su perspectiva es más científica y artística, con un mero tratamiento inmanente y erudito de los hechos. Aunque se ocupa durante todo un capítulo del impacto de la religión y desde la religión. Lo que queda claro es que la fotografía capta cosas que el ojo humano no. Y el autor lo analiza “como artefactos de una conciencia creativa” desde el siglo XVII, con su forma particular de representar a esos espíritus, y su posterior influencia en el arte. Siempre ha habido videntes -ortodoxos o no-, médiums o similares. La realidad sobrenatural y su manifestación es una constante en la historia de la humanidad, en esa inquietud del alma que nos caracteriza, en esa intuición de la inteligencia. A veces es religión que se hace arte, con su carga ascética y mística, con su cosmovisión de fe y amor; otras es un peligroso juego infernal, de mero auspicio o adivinación o venganza o simple curiosidad. (Un paréntesis: no todo lo paranormal es maligno). Desde luego no es lo mismo Madame Blavatsky que santa Teresa. Y llegados a este punto -y tenga poco o mucho que ver- me viene a la cabeza el libro de María Vallejo-Nágera sobre las almas del Purgatorio Entre el cielo y la tierra (Planeta). Creo que me lo voy a releer.



De todas formas es evidente que la fotografía es un medio más para manifestar y descifrar el espiritu, para plasmar en arte el alma de las cosas; un medio que refleja, sugiere o muestra el más allá de la simple apariencia, esa otra dimensión que normalmente no vemos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado su comentario. Me sobra el libro. Gracias.

Anónimo dijo...

Logras que los libros entren por el alma. Da gusto.

OLIVIER DE RONCESVALLES dijo...

http://milmort.blogspot.com/

Hola! Tras el éxito de EL EJÉRCITO NEGRO, el escritor Santiago García-Clairac nos trae una nueva y emocionante novela de aventuras y luchas. Y el link de arriba pertenece al blog desde el cual haremos un seguimiento exclusivo y diario.

Por si quieres echarle un vistazo, ahí lo tienes!

Olivier de Roncesvalles

Anónimo dijo...

Me llama la atención este libro.
Alex.