El pequeño en un extremo de la casa leyendo "Los tres mosqueteros", y yo, a la luz del ordenador, releyendo el relato de Poe "La caída de la casa Usher" (en una reciente edición que Cátedra ha realizado de la Narrativa completa del escritor de Boston). Libros. Y a mitad de cierto párrafo me llega a la memoria un poema de Miguel d'Ors que comienza diciendo: "Tantas noches ansiosas / rebuscando, rompiendo, palpando, sopesando / palabras y palabras (...)". Y correos que ha puesto esta mañana en mi mesa un paquete, que tardo en abrir para sentir durante más tiempo esa pequeña emoción que es el porvenir y su sorpresa (aquí está todavía, con mi dirección y el remite de la literatura). Libros. Diseminados por todas partes de mi vida. Quisiera... ¡Quisiera leer esta noche tantos libros! Y los acaricio, y vuelvo a abrirlos y a cerrarlos, y contemplo su promesa en las cubiertas. ¿Qué me querrán contar? Y les busco un lugar donde puedan esperarme, hasta que un día me desvelen un poco más de mí, de lo que pasó o de lo que será; mientras yo me froto los ojos de sueños y pongo el despertador a las ocho.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
martes, 3 de enero de 2012
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2 comentarios:
Scherzando, si può fare, in linea con i poveri mi tirare la cosa, on-off scoppia
Così difficile voglio solo gente che guarda verso il basso, zitto
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