Cierro el libro, me levanto, voy a su encuentro, le abrazo por la cintura y le doy un beso. Y en ese beso -os lo aseguro- pongo toda mi alma y los cinco sentidos. Y suspiro luego en su cuello, y bailo con ella muy quieto. Y en su oído acaricio su nombre, y en silencio la miro, la amo y la conquisto. Y no quiero que termine nada, ni me creo ya el tiempo. Y se suceden los suspiros y los besos y los prodigios. Y el mundo me parece como recién estrenado, nuevo. Y la vida es su belleza, y la belleza es su ternura, y la ternura es el amor -nuestro amor- en plenitud de pureza. Y me ciño más a ella, más aún, en alma y cuerpo, y me sujeto a sus manos, y pienso si todo esto -este amor absoluto- está de verdad sucediendo.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
jueves, 12 de enero de 2012
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