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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




lunes, 27 de febrero de 2012

Asuntos de amor


Amar no es un estado de ánimo, ni una posesión, ni siquiera un sentimiento. Amar es abrazar la voluntad del otro, amar significa entregarse hasta la extenuación, amar es olvidarse del yo y del propio cuerpo, entregando por entero el alma en cada momento.

¿Qué podríamos hacer para querernos más? Eres tan de verdad, tan extraordinaria, que en ocasiones me pareces mentira. ¿Cómo he podido merecerte? Y nos leemos cada día el alma, el corazón y el pensamiento (y lo que es menos abstracto). Con naturalidad, sin trucos. Y me vienes a buscar al trabajo, y el pulso se me acelera, como si te acabara de conocer hoy, como si fuera nuestra primera cita. ¡Cómo recuerdo aquel foulard verde y la blancura de tus manos! Y nos vamos yendo calle arriba, por donde da el sol, y miro el perfil de tus labios y el halo de tus sueños.

Vale, se te han quemado las pizzas. ¿Y qué? Mírame. Eres guapísima. Comeremos lo que sea mientras nos devoramos los ojos.

¡A quién se le ocurre! Mira que casarte con un hombre de letras. Y además poeta, para más inri. (Si ya lo decía tu padre). Te enamoraste de un bicho raro, más claro el agua. Pero mira, tampoco nos ha ido tan mal. Mi vocación es la belleza, ya lo sabes. Y resulta -menuda suerte la mía- que vive conmigo.

Esas "sencilleces" son las que más me agradan. Como cuando me pones bien la almohada en plena madrugada (me hago el dormido), o cuando me arreglas la bufanda -con palabras que me avisan del frío- poco antes de salir de casa. La sencillez del amor y el amor de lo sencillo.

¿Cómo empezar? ¿Cómo decirlo? Un día -era invierno-, te vi. Yo creo que fue entonces cuando de verdad entendí el silencio, o la fe católica, o la mismísima poesía.

Me miras en el ascensor con picardía. ¿Bajamos o subimos? Soy un hombre feliz, no hay duda, y tú no tienes escapatoria.

Sin ternura no hay amor. Sin ternura el alma no percibe la caricia de Dios, ni la poesía que es la entraña del mundo.

En el fondo toda inquietud humana es una inquietud amorosa.

El amor no controla, el amor es libre.

Un consejo para estos días de frío y nieve: el amor es lo que más abriga.

Amor, no paras. Y yo no me muevo.

Cuanto más amo, más quiero.

1 comentarios:

MARÍA SANZ dijo...

Bellísimo tu texto de hoy, Guillermo, un abrazo.