
Una caricia te despierta del sueño.
Sientes la vida
en su estremecimiento. (–“Buenos días").
Lo primero que ves es el silencio
de todos esos libros,
y luego su pelo, en rebeldía
por su espalda y tu deseo.
¡Qué plenitud su piel tan blanca!
¡Qué regocijo el estar con ella!
(–“Siempre me tendrás contigo”).
Asistes atónito a su pureza
mientras se viste con aparente indiferencia.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
martes, 21 de febrero de 2012
Las primeras emociones del día
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Poesía
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1 comentarios:
¡Qué preciosidad! Y qué envidia de despertares.
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