Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




sábado, 11 de febrero de 2012

Y un mes ya sin Pilar



Hará un mes. ¿Un mes? Un mes. Esa magia que es la vida: ahora estás y ahora no estás (o sigues estando, pero ya nos entendemos). Paso el dedo pulgar por entre las páginas de uno de tus libros más leídos. Un mes ya. O casi. El tacto del papel y el tacto de tu piel, con todo ese cariño y esfuerzo de años. Aunque creo que tiene poco que ver con el tiempo.

¡Qué quieres que te diga! Ya no te veo, y eso me duele. Nos duele a todos. En las fotografías no sale el alma, tu alma. Y eso se nota. Se nota en las lágrimas, y se nota en los besos ausentes. Demasiada ausencia diría yo. Hará un mes. ¿Un mes? Pues sí, un mes. Dios, ¿cómo se va a acostumbrar uno a esta despedida de por vida? Este no estar, aunque estés. Esta losa de silencio a tu alegría (me hago entender como buenamente puedo). Este dejarlo todo a la memoria, o a sus hermanos pequeños, los recuerdos. Este no ver tu silueta por la calle, o en mi biblioteca o en tu sillón, justo al lado de la luz, ¿recuerdas?

Reconozco que lo llevo mal. Lo llevamos muy mal. Este mes es demasiado tiempo, es demasiada pena. Con esperanza y fe, pero pena al cabo. Y palpo la madera de los muebles buscando tus manos, y leo tus libros por ver si te encuentro en algunas palabras, o quizá al margen, no sé (he consultado hasta la voz “amor” en la enciclopedia GER, que tanto te gustaba). Un mes. O casi. Te veo. Quiero decir que aunque no te vea, no hago más que verte en las cosas, y en el alma. Pero es como un perfil hueco. Y tú no eres así. Es mi visión estrecha, que no se entera, estoy seguro.

Quisiera una mayor nitidez de tu presencia invisible, de tu intercesión y de tu mansedumbre. Esa paz tuya, ese reflejo de Dios, o mejor, esa encarnadura de Cristo que tú fuiste hasta el final, o hasta tu renacimiento. Siempre al lado de la Luz. Ahora ya dentro. Pilar, un beso.