Hará un mes. ¿Un mes? Un mes. Esa magia que es la vida: ahora estás y ahora no estás (o sigues estando, pero ya nos entendemos). Paso el dedo pulgar por entre las páginas de uno de tus libros más leídos. Un mes ya. O casi. El tacto del papel y el tacto de tu piel, con todo ese cariño y esfuerzo de años. Aunque creo que tiene poco que ver con el tiempo.
¡Qué quieres que te diga! Ya no te veo, y eso me duele. Nos duele a todos. En las fotografías no sale el alma, tu alma. Y eso se nota. Se nota en las lágrimas, y se nota en los besos ausentes. Demasiada ausencia diría yo. Hará un mes. ¿Un mes? Pues sí, un mes. Dios, ¿cómo se va a acostumbrar uno a esta despedida de por vida? Este no estar, aunque estés. Esta losa de silencio a tu alegría (me hago entender como buenamente puedo). Este dejarlo todo a la memoria, o a sus hermanos pequeños, los recuerdos. Este no ver tu silueta por la calle, o en mi biblioteca o en tu sillón, justo al lado de la luz, ¿recuerdas?
Reconozco que lo llevo mal. Lo llevamos muy mal. Este mes es demasiado tiempo, es demasiada pena. Con esperanza y fe, pero pena al cabo. Y palpo la madera de los muebles buscando tus manos, y leo tus libros por ver si te encuentro en algunas palabras, o quizá al margen, no sé (he consultado hasta la voz “amor” en la enciclopedia GER, que tanto te gustaba). Un mes. O casi. Te veo. Quiero decir que aunque no te vea, no hago más que verte en las cosas, y en el alma. Pero es como un perfil hueco. Y tú no eres así. Es mi visión estrecha, que no se entera, estoy seguro.
Quisiera una mayor nitidez de tu presencia invisible, de tu intercesión y de tu mansedumbre. Esa paz tuya, ese reflejo de Dios, o mejor, esa encarnadura de Cristo que tú fuiste hasta el final, o hasta tu renacimiento. Siempre al lado de la Luz. Ahora ya dentro. Pilar, un beso.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
sábado, 11 de febrero de 2012
Y un mes ya sin Pilar
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida
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