Al fin y al cabo tantos libros, decidme, ¿qué son? Yo me lo pregunto muchas veces, esa es la verdad. ¿Qué son, cuál es su última razón? ¿Qué hay en todo ese torrencial afán de palabras, en esa sed, en ese don? Y me respondo: sólo el intento de colmar cuanto antes esa ansia de amor radical que a la postre es la existencia del hombre. Un libro, mil libros, mil millones de libros son ese intento de altura, de profundidad, de sentido. El ser humano necesita de la literatura porque no puede más, porque necesita huir de lo trivial, porque quiere cambiar y no seguir deslizándose por una realidad que tal vez dejó de ser real hace tiempo. Todos los libros -en sus distintas claves y lenguajes- son ese intento por ser feliz. ¿Qué importa lo demás?
(Pintura de David Oyens).






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